23 Junio, 2007

El individualismo español

General Luís

¿Han observado ustedes que en algunas calles de nuestras ciudades se ven bloques de edificios construidos iguales pero que han sido limpiados o incluso pintados diferentes? ¿No han sentido una cierta pena por esa calle que podía ser mucho más hermosa de lo que es, pero que el individualismo de unos propietarios la afea claramente?

Observo, también, cómo se construyen edificios altos y exageradamente estrechos junto a terrenos más anchos, vacíos, u ocupados, tal vez, por un viejo almacén de una sola planta. Me pregunto si los vecinos habrán dialogado y habrán intentado, por lo menos, ponerse de acuerdo para hacer juntos una obra mejor. ¿Es tan difícil hacerlo?

Se dice que los españoles preferimos ser cabeza de ratón que cola de león. Y muchos empresarios se enorgullecen de ello. Pero así nos va. Tenemos miles y miles de pequeños empresarios propietarios, pero muy pocos reyes de la selva.

En Holanda, país mucho más pequeño que el nuestro, el número de multinacionales importantes es infinitamente mayor que en España: Shell, Unilever, Philips, sólo por mencionar algunas.

Es cierto que en los últimos años hemos visto fusiones, adquisiciones y opas, cuyo resultado ha dado empresas mayores y más competitivas. Pero estamos muy lejos de que la mayoría de españoles comprendan que la unión hace la fuerza y que si no somos fuertes acabaremos derrotados por nuestra competencia.

En el sector de la publicidad, muy minifundista en los años 70, acabamos todos o casi todos, asociándonos a multinacionales. Y creo que puedo decir que a los que pudimos escoger la empresa con la que asociarnos, nos ha ido muy bien. Varios de nosotros hemos llegado a importantes cargos internacionales, pero ninguno de nosotros ha sido capaz de convertirse por sí sólo en una multinacional.

El otro día me decía un colega y competidor que si nos hubiéramos asociado los dos, hoy, tal vez, tendríamos una multinacional de éxito en los cinco continentes. Y seguramente tenía razón. Pero no lo hicimos. Ni tan siquiera lo comentamos en su día. Tal vez éramos demasiado jóvenes, demasiado inexpertos y seguramente poco conocedores de nuestras posibilidades fuera de nuestras fronteras.

Por eso pienso que vale la pena lanzar un mensaje a los jóvenes empresarios de hoy: el individualismo no es bueno en la empresa, como no lo es en el fútbol. Aunque uno sea el mejor goleador, hace falta que otros le pasen la pelota y que también defiendan su propia portería. Además, un equipo, bien entrenado, siempre es mejor que la suma de sus individuos.

Y no hay nada más motivante que aprender a trabajar en equipo, y comprobar los resultados.

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3 comentarios

  1. dc says:

    Ojalá el individualismo español se remitiese solo a la empresa o al fútbol. Estoy harta de dar y de no recibir nada. No hay manera de movilizar a la gente. Prefieren callar y arramblar con lo que tú ofreces a dar la cara y manifestar agradecimiento, emoción, contacto, ALGO.

    28 Noviembre, 2009 at 9:38 pm

  2. Lola says:

    No todos aprenden rapido de las lecciones del día a día, ni siquiera algunos aprenden. Trabajar en equipo es lo mejor solamente cuando se dan estas circunstancias básicas: respeto hacia el otro y admiración por su trabajo. Si ademas hay entusiasmo y amor a lo que haces como lo hay en su caso encontrar quien te siga está…chupado.

    15 Enero, 2010 at 12:11 am

  3. RM says:

    El espíritu de equipo nace básicamente de la consecución de varios objetivos principales:

    - sinergia e intereses comunes.
    - objetivos claros y realizables.
    - medios para obtener esos objetivos.

    El problema de los españoles es su alta capacidad y su baja efectividad, por un lado los españoles son que en general saben improvisar y crear soluciones “sobre la marcha”, pero por otro no saben trabajar en equipo porque se busca el “medallismo”, no el reconocimiento, que no tiene nada que ver.

    16 Julio, 2010 at 12:27 pm

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