52 dÃas para evitar la crisis
De la misma forma que Alemania superó la crisis por su derrota en la Segunda Guerra Mundial trabajando más, construyendo autopistas, creando puestos de trabajo y haciendo girar asà la rueda de la economÃa, creo que todo paÃs, y el nuestro también, debe aprovechar las oportunidades a su alcance para combatir su crisis económica y favorecer el progreso de sus ciudadanos.
Ahora que los indicadores nos alertan de un menor crecimiento de futuro, es el momento de dar un paso adelante e igualarnos a los paÃses más desarrollados.
En la mayor parte de las ciudades del mundo que conozco, y conozco muchas, las tiendas no cierran ningún dÃa de la semana. Los domingos mantienen una actividad diferente, con clientes diferentes, los que no pueden o no les va bien comprar durante la semana, que cada vez son más. Y no sólo los hombres, sino también las mujeres, que desde que se han incorporado al mercado laboral, se les hace más difÃcil compaginar su trabajo con la compra diaria, la semanal, o la esporádica.
Los domingos las tiendas se llenan de familias enteras que combinan su ocio con su necesidad de comprar y las zonas comerciales no se quedan muertas como en nuestras ciudades, donde no se permite abrir en domingo.
Las ventajas de no cerrar son, en primer lugar, para los consumidores, que pueden decidir comprar el dÃa que más les convenga. También tiene ventajas para el comerciante, que puede amortizar el precio de la tienda, o su alquiler, en 52 dÃas más. Está demostrado, además, que el incremento promedio de ventas alcanza el 15% y lo supera en todos los casos donde el turismo cuenta. Y sobre todo es importante para la economÃa del paÃs y para la creación de puestos de trabajo.
La contratación de personal extra, que en las grandes tiendas no representa ningún problema, puede serlo para los negocios familiares, aunque siempre habrá un primo más o menos lejano, o un estudiante, que quiera ganarse un dinero con ese esfuerzo. Y si no hay nadie, pues esa tienda no se abre y no pasa nada. No hablo de obligar a abrir en domingo, sino de permitirlo. En Nueva York, donde casi todo está abierto, pueden verse pequeñas tiendas que libremente cierran cuando les conviene.
Siempre se ha dicho que la capacidad emprendedora hay que demostrarla. Pues bien, ahora podemos hacerlo, liberalizando los horarios del comercio. De hecho ya hay muchas tiendas que abren casi todos los dÃas y a casi todas las horas: las regentadas por inmigrantes que lo hacen asà en sus paÃses de origen, demostrando un espÃritu emprendedor envidiable.
Creo que el Gobierno deberÃa planteárselo. Esta medida ayudarÃa sin ningún género de dudas. Como lo ha hecho en todos los lugares donde la han tomado.
Durante muchos años nuestra legislación ha sido proteccionista con el pequeño comerciante, impidiendo al grande abrir en festivos. Si no puede abrir el pequeño, que tampoco abra el grande. Pero hay una solución mejor: ayudar al pequeño en todo lo necesario para que también pueda abrir. Y al poco tiempo de hacerlo ya no necesitará esa ayuda porque habrá comprobado la efectividad de la medida.
Hagámoslo. Esos 52 dÃas pueden evitar la crisis. Dejemos que las personas descansen pero no las tiendas. Mucha gente lo agradecerá. Y la economÃa también, especialmente la de los que buscan un puesto de trabajo, que con esta medida les será mucho más fácil encontrarlo.
Otro dÃa hablaremos de que nuestro paÃs, prácticamente, cierra en agosto por vacaciones.
Marivi says:
aunque soy periodista estoy muy implicada en el mundo de la empresa y sobretodo en la comercial.
Vivo en una pequeña ciudad de provincia con 33.000 habitantes, mi familia está repleta de comerciantes, a mi alrededor todo son comerciantes, muchos amigos, conocidos y clientes.
La liberalización de los horarios le cuesta al pequeño comerciante, un esfuerzo extra en unos horarios de vertigo, el aumento de la plantilla, el encabronamiento de la que ya tiene. Aumento de los costes. Cuando en España hablamos de racionalización de horarios y conciliación de vida familiar y laboral no entiendo las voces que hablan de la liberalización de horarios comerciales como la única panacea para vender más en tiempos en los que cuesta muchos vender sea el dÃa que sea.
Los comerciantes (pequeños o no) que son empresarios en su propio negocio han encontrado las armas para hacer frente a la competencia, a veces abusiva con precios ganchos por debajo del coste, de grandes superficies e hipermercados. La atención al cliente, la facilidades de pago, el estar ahà dando el callo más que la industria que lo creo son la garantia del comercio de ciudad.
La apertura en festivos en momentos puntuales puede facilitar la venta y el dar un servicio más al cliente. Todo el año es la muerte de un 60% de pymes comerciales, que además dan vida a sus ciudades y no grandes superficies que son endogenas y sólo se dan vida a ellas mismas.
Esta es mi opinión desde la experiencia, pero bueno puede ser la visión del pequeño frente al grande.
5 Noviembre, 2009 at 11:52 am
Mónica says:
Soy Titulada en Turismo, mujer emprendedora con 34 años y vivo en un medio rural en Asturias, aquejada durante muchos años por muchas crisis.
Mi esposo y yo hemos construÃdo con sólo 31 años el primer hotel rural del concejo, y creo que puedo decir (después de llevar 2 años al frente de un negocio de hostelerÃa en tiempos de crisis) que liberalizar los horarios del comercio, o de cualquier otro negocio, no ayuda a salir de esta situación económica.
Mayor horario, o más dÃas de apertura no implica necesariamente mayor consumo del cliente (aunque por probabilidad seguro que alguna compra se hace)
Hoy en dÃa hay otras opciones menos agresivas que la liberalización de horarios: pedidos telefónicos a tu tienda habitual que luego te llevan a casa (atención personalizada y exclusiva), compras por Internet, … “querer es poder” lo sé por experiencia.
Quien quiera comprar puede hacerlo con los recursos disponibles a su alcance hoy en dÃa sin ampliar horarios ni sacrificar dÃas festivos.
Yo valoro más la calidad de la atención recibida que la cantidad de horas dispensadas.
Un comercio pequeño que tenga que abrir más horas, más dÃas, casi sin descanso, trabaja mal y a disgusto porque lo hace presionado por el gran competirdor que es quien le marca el ritmo de su negocio.
Nosotros jamás compramos en fines de semana ni festivos porque no podemos dejar el hotel solo en esas fechas con clientes. Lo que hacemos es planificar mejor nuestras rutinas de compra, sobre todo viviendo en un medio rural, donde ir a la ciudad es como mÃnimo 1 vez a la semana.
Antes vivÃamos en una gran ciudad y saber que lo tienes todo siempre tan a mano y a tu disposición te relaja mucho. Es más cómodo saber que aquello que necesitas o quieres lo puedes tener siempre a cualquier hora, sabes que alguna gran superfÃcie habrá que te saque del apuro.
Desde que planificamos mejor las compras, adaptándonos a los horarios del pequeño comercio, creo que compramos mejor, sin el impulso consumista y artÃculos con mejor relación calidad-precio. El pequeño comercio de Nava realiza acciones de fidelización de clientes, sorteos, descuentos, regalos, … pequeñas actuaciones que incentivan la compras sin necesidad de sacrificar sus horarios ni dÃas de cierre para estar con sus famillias.
Es bueno que existan normas que regulen los dÃas de descanso, festivos, horarios de cierre para que las empresas grandes no fagociten a las mycro-pymes, empresas familiares o autónomos, que no por ser pequeños tienen menos iniciativa empresarial y de negocio que las grandes.
Muchas gracias por su opinión, y por dejar que también aportemos nuestros comentarios aunque no sean iguales que el suyo.
9 Noviembre, 2009 at 6:02 pm
MCruz says:
Yo trabajo en una empresa ajena al comercio. Alguno de los puestos de trabajo tiene horario de lunes a domingo, mañana tarde y noche. Incluidos festivos.
El mal café que tienes, al trabajar en horarios de descanso no lo supera ningún sueldo.
No es lo mismo trabajar para ti que para una empresa.
EL MISMO PUESTO DE TRABAJO CAMBIA si lo haces en horario de 8 a 3 de lunes a viernes, que si lo haces a 3 turnos de lunes a domingo. Igual digo si trabajas para ti que si trabajas para otro.
Debemos construir un estilo de vida que nos permita disfrutar de las relaciones sociales y de la naturaleza. Y a cambio de eso estamos construyendo espacios llenos de ladrillo y cemento, y cuya única alternativa de ocio es el consumo en grandes superfices.
Los horarios son importantes para la vida social. Digame como disfrutas de la vida con tu hijo de 10 años. Si estas trabajando un domingo de 2 a 10 de la noche, y el chico tiene esa tarde una competición de fútbol que quiere compartir con su familia.
He visto a personas que tienen un bebé en casa y su trabajo termina a las 16:00h, que no tienen tiempo para nada mas que para si mismos. Y ocupan la tarde en entretenerse en SUS cosas.
Y otras personas con el mismo horario, que despues de trabajar se buscan cosas que hacer con sus hijos. Y ocupan todo su espacio en su vida familiar.
Francamente, yo creo que construyendo mas actividades sociales que puedas hacer en grupo familiar o de amigos, hay mas movimiento económco y vital que solo con ladrillo y con compras compulsivas. Si te vas de carnaval puedes comprar un traje y encargar una cena. Pero también puedes hacerte el traje tu, y hacer la cena entre todos. Esto también mueve dinero y lo mas importante, vitalidad y optimismo.
Si yo descanso un sábado, me voy de cena con amigos o familia. Muevo dinero.
Si descanso un miércoles, me tomo un café y me quedo en casa. ¿a donde voy?
Las actividades de entretenimiento también requieren un horario organizado. No voy a ir un lunes por la tarde una semana y la siguiente un miércoles por la mañana. Al final no haces nada.
Para revitalizar la economÃa tienes que compartir tu vida. Y sino que te toquen 100€ en la loteria, te vas de cena con tu pareja. Si te tocan 100millones y estas solo. Te pones muy contento pero no los disfrutas igual.
Los horarios son importantes para la vida.
16 Diciembre, 2009 at 6:39 pm